Mostrando las entradas con la etiqueta Huidobro. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Huidobro. Mostrar todas las entradas

jueves, febrero 18, 2010

ARTEKILTRO, revista digitald e LetrasKiltras

Para uds. el primer número de ARTEKILTRO.
Espero lo disfruteis.



miércoles, octubre 17, 2007

El fotógrafo compulsivo.




Las tres mil fotografías con las que Ramón Huidobro volvió de su viaje a la India podrían haber sido tres mil haikus: los haikus del Tren. En este tren, Ramón realizó un viaje iniciático y volvió con este hatillo de fotos en los que cada persona es una estación; cada vagón, una vía; cada camino, una parada y cada parada es una fotografía.

Y vuelta a empezar: cada persona es una fotografía y cada gesto suyo, una mirada.

Atacado por alguna patología poética, cada mañana se levanta hambriento de imágenes y las toma, las caza, las recolecta, a veces las roba, incluso las mendiga, según su estado de ánimo. Hasta que descubre que se relaciona con la gente a través de la fotografía. Y como en su vida cotidiana en Madrid, realiza transgresiones. Transgresiones cotidianas, domésticas. Se cuela en las bodas, se inmiscuye en conversaciones, se asoma a los compartimentos de las familias, pero, sobre todo, mira donde no hay que mirar. Siempre con su cámara.

El viaje iniciático se vuelve mundano y retrata los malos olores de las alcantarillas sociales, los aromas de las novias y de las especias, los colores de las lentejuelas, la línea del horizonte invadida de pájaros o de locos, en fin, todo lo que se le ponga por delante. Como si en cada fotografía tuviese que contar todo.

El viaje empieza a destilar experiencia y el tren se fluye como un río lleno de cadáveres muy vivos. Las vías del tren se parecen a las calles, los vagones a las casas, sus habitantes son los mismos, los moradores son viajeros. Todo es lo mismo y todo cambia.

En este tren, en este viaje gráfico, se encuentra el discurso universal del agua, con sus protocolos y bautizos; el del comercio, y sus relaciones sociales y los mercados, donde van a mercar todos: abuelas, nietos, gatos y travestidos; está el discurso del viaje, del cambio, del tren, ese tren que tanto se parece a una casa.

En este viaje, una peluquería se convierte en un templo, un templo en un establo y el establo en una playa.
El viajero va descubriéndose a sí mismo hasta que nos encuentra a todos en la cara de una vieja. O de una niña. Elijan.


Jorge Moreiro
Editor gráfico Sleeping train

Búsqueda en ANTARIA

WWW http://antaria.blogspot.com

CAMINO PARALELO - VICENTE HUIDOBRO

CAMINO PARALELO - VICENTE HUIDOBRO
BACKGROUND BITACORA