miércoles, enero 17, 2007

ESTO ES AMOR, QUIEN LO PROBÓ LO SABE ©



Contemplation
by
Meridy Volz
©







Érase un tiempo en el cual la humanidad era hermana
y un lugar en donde la vida era humana.
Vivió una mujer que dio a luz un hermoso retoño,
un niño que sentía el calor de la luz del sol,
una luz que nunca vio… sueño infinito y opaco.
De sueños vivía, con sueños crecía,
de sueños enfermaba, con sueños amaba.
Un día escuchó la voz de una mujer;
timbre melodioso, cadencia pausada,
dulzura de almíbar: se había enamorado.
Y se encontraron, el uno junto a la otra,
en silencio; ella miraba, él… sueño infinito y opaco.
Se tocaban. Se rozaban. Se acariciaban.
Se hablaban se besaban se amaban,
dormían la vida para que la del otro soñara.
Y de sueños vivían, con sueños crecían,
de sueños enfermaban, con sueños amaban.
Érase un día triste:
el calor del sol lamía la piel,
el rubor de las hojas se atropellaban por el viento,
el olor de las arcadas que manaban del follaje,
el pavor a salir de casa, el temor a vivir sin ella.
Sueño infinito y opaco…
Bastón en mano y a tientas
salió en busca de un taxi.
“Lléveme al mesón del acantilado”, dijo al taxista.
“A la orden”, respondió aquél, rodando hacia la autopista.
Érase un día triste:
el calor del sol poco acariciaba,
el furor de las olas del mar que se atropellaban entre las rocas,
el olor a salitre que manaba de las arcadas del mar,
el pavor a descubrir la verdad, el temor a vivir sin ella.
Sueño infinito y opaco…
Bastón en mano y a tientas
llegó a una mesa del mesón, se sienta.
“Deseo que me guise una gaviota, deseo probar su carne”, dijo.
“Me temo que es imposible”, responde sorprendido el mesonero.
“Pagaré lo que quiera. ¡Concédale a este ciego lo que desea!”
Y el mesonero encoge los hombros: “Veré qué puedo hacer”.
(“Será como ciego quien guisotea.”)
Érase un día triste:
el calor del sol no llegaba… Atardecer,
el rumor del viento que abrazaba a las gaviotas,
el olor nutritivo que despedía el horno,
el pavor a saber, el temor a vivir sin ella.
Sueño infinito y opaco…
Y como un sueño imaginó por qué se fue,
imaginó cientos de causas para no creer,
pero era más fuerte su voluntad
y dormía la vida para soñar la de esa mujer,
moriría antes que huir de la verdad.
Érase un día triste:
el calor del sol se marchaba, el frío llegaba,…
el rumor del viento que ululaba, que a las gaviotas silenciaba,
el olor nutritivo que le llegaba del plato,
el pavor a comer, el temor a vivir sin ella.
Sueño infinito y opaco…
Tenedor en mano y a tientas
tomó un poco de carne, de gaviota,
y se la llevó a la boca:
masticó y se hizo la luz, la luz de la verdad:
la verdad como una roca.
Maldijo aquel día triste
prólogo de ese día triste
punto final de una crasa aventura
punto seguido de una noche segura:
primero fue día de regocijo y felicidad
viaje placentero junto a su amada desposada
locura de amor radiante y desbordada
después fue día de tempestad y tormenta
en barco iban y del barco naufragaron
tragedia de la que indemnes escaparon
luego fue día de sosiego y descanso
en isla desierta parada y fonda obligadas
solos ellos desierto y gaviotas asadas
mas tarde fue día de hambruna y desespero
él solo desierto un cuerpo mutilado
y gaviotas reposando en el acantilado
al final fue día de tristeza
sueño de sombra infinita se había salvado
esposa y amante se había marchado.
Érase un día triste:
el calor del sol desapareció… Anochecer,
el rumor del viento que ululando a las gaviotas silenció,
el olor incesante a salitre, denso como la noche,
el furor de las olas del mar que se atropellaban entre las rocas,
el temor a vivir, angustia de vivir para siempre sin ella.
Sueño infinito y opaco…
Bastón en mano y a tientas
buscó el borde del precipicio, halló el acantilado
que rugía como leones hambrientos esperando el banquete.
“Mujer, de sueños vivimos, con sueños crecimos,
de sueños enfermamos, con sueños amamos,
y juntos seremos sueño infinito y opaco
y hacia ti volaré como esas gaviotas que nunca me diste de comer.”
(Y sobre la verdad durmió para siempre.)

Moscugat
España
http://www.librodearena.com/moscugat/blog

DERECHOS RESERVADOS , tanto en texto como imagen.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Con cadencia y ritmo vas llevando tu historia-poesía, desmintiendo un poco a León Felipe, quien decía que era imposible que el poeta filosofe o el filósofo contuviera poesía en su razón.
Un gusto.

Antonio Vizcaya Durán

Moscugat dijo...

Muchas gracias por este recordatorio. Es todo un verdadero honor tener al recaudo de un poema a un lector de allende los mares.
Saludos.

_poemme_ dijo...

Moscugat, no soy la única que ve el grantalento que posees.
Gracias por haber aceptado la invitación y agregar, como ya lo han hecho antes los otros amigos, valor a este micromundo de letras.
Besos pandoriles o poemmesianos, amigo.

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